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La creatividad, un arma de doble filo

La creatividad aplicada a aspectos comerciales como son el diseño y la publicidad siempre ha tenido que lidiar con un prejuicio muy negativo: la frivolidad con la que se tacha en ocasiones estas profesiones. Pero si se piensa en la creatividad aplicada en otros circuitos profesionales, pongamos la ciencia, la arquitectura, la ingeniería, la economía… es cuando nos damos cuenta del activo tan importante en el que se convierte la creatividad.

En el sector del diseño y de la publicidad no debe ser distinto, ya que se aplican métodos creativos destinados a piezas fundamentalmente emocionales/sensoriales (los objetos o la publicidad). Sólo hay un parámetro que cambia respecto a otros sectores profesionales: la inmediatez con la que se realizan las conclusiones (una necesidad del mercado).

Esta inmediatez provoca obviamente que en ocasiones se repoduzcan mensajes o contenidos visuales a los que les falta incubar. Cuidar y favorecer el uso de la creatividad, así como buscar los mejores momentos para hacerlo es fundamental para este ejercicio. Y es que no hay mejor alimento para la creatividad que el uso eficiente del tiempo.