Por una gestión del diseño

Numerosos estudios han demostrado que cuando antes se introduce el diseño en el proceso de concepción del producto, mejores resultados se obtienen. Se beneficia el producto en su concepción y producción, se ahorra al haber introducido previamente un proceso de selección y adaptabilidad al medio del producto, y se beneficia por tanto el proceso empresarial, se profesionaliza y se actualiza, es decir, se hace competitivo.

Pensar en qué se va a vender, cómo se va a vender y a quién se va a vender, es equivalente a introducir el proceso de diseño tanto en la concepción como en la estrategia empresarial.

En Estados Unidos cada vez se habla más del llamado Design Thinking, una disciplina pensada directamente para la gestión de la empresa mediante el diseño. Es decir, un pensamiento invertido. Primero pensar en el consumidor del producto, después diseñar la empresa acorde a él.

La marca nunca será antes más que lo que es ahora “un estilo de vida”, y desarrollar los productos de esta manera es otro camino posible.

Fuente: Xenia Viladas, sobre su reciente libro Diseño y Gestión, editado por Index Book.

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