La experiencia de los productos

El diseño propicia situaciones a partir de las cuales los individuos construyen su experiencia. Las personas dependen de los productos que les rodean para lograr ciertas tareas y objetivos, por ejemplo, los productos invitan a una relación fructífera con un usuario se terminan interconectando en sus recuerdos.

Los diseñadores no siempre han sido sensibles a la forma en que la gente se relaciona con sus productos, por eso es una asignatura pendiente a tener en cuenta. No por una necesidad de mercado, sino por una necesidad de evolución.

Cada producto en la vida de alguien tiene su propia historia, y cada uno tiene una duración distinta en la misma. Nos relacionamos simultáneamente con productos desarrollados en diferentes momentos históricos que presentan grandes variables de simplicidad o complejidad operacional, así como el potencial para brindar diversos tipos de satisfacción.

No se puede saber si el causante de este vínculo es aleatorio o el diseñador es parte responsable. Pero lo que sí es cierto es que la relación con estos productos/objetos es parte fundamental del desarrollo humano, por lo que la implicación moral en el desarrollo de productos debería también tener en cuenta toda esta responsabilidad.

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