La clave de la comunicación es la emoción

La construcción de la comunicación del mensaje comercial de un producto es la más potente herramienta estratégica. Es decir, la acción de la comunicación tiene un objetivo final vital, la interacción, que al fin y al cabo es el objetivo de cualquier producto.

Diseñar una estrategia en función de la comunicación es el proceso por el cual se trata de cargar emocional e intencionadamente un determinado mensaje. Para realizar este proceso, la carga emocional se trabaja en tres dimensiones de significados:

La Atmósfera: el medio por el cual se transmite

El Mensaje: la información necesaria para su entendimiento

La empatía: la complicidad (conexión) en la comprensión del mensaje

En resumen, la información por sí sola siempre se queda corta, la mera descripción es insuficiente y por lo tanto se ha de llamar a los sentidos. Los sentimientos se pueden simplificar o amplificar y no tratan de entrar simplemente en la parte superficial del consumidor (como lo hace la información), sino en su interior. Aquello que active el pulso de la relación con la marca.

La información lleva a cabo la función de “firmar” con seguridad aquello que dice. La emoción llega a un punto más lejos, “confirma”, y en el juego de la comunicación la “confianza” es el mayor aliado.

El mensaje de cualquier producto, en relación con las tres dimensiones antes planteadas se podría resumir de esta manera:

la primera dimensión hará referencia a la “ubicación”, el producto se comporta clamando: mírame, estoy aquí!

la segunda dimensión se introduce en el camino de la interacción, de la “relación” : tócame y cómprame!

la tercera, tratando de cerrar el círculo busca esa “confirmación” entre el consumidor y el producto, es la voz que le dice: pruébame, y cuando ya no esté, vuélveme a buscar.

Si ampliamos más el camino de esta lógica pero aplicado en esta ocasión a una campaña de comunicación en la estrategia de un determinado producto, podríamos ver esta complementariedad:

La primera dimensión, la ubicación, equivale al posicionamiento, el naming

La segunda dimensión, la relación entre el producto y el consumidor, esos vinculos sensoriales se transmiten mediante el diseño del producto, de su identidad, de su gráfica, de su packaging, de su piel y su olor.

En tercer lugar, la confirmación, es el acto que lo comunica y pone en sintonía con la marca.

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